Nu Díaz descodifica en esta exposición el lenguaje milenario de las rocas y nos lleva a una reflexión sobre la vida humana en una época de introspección, desde la observación de lo esencial a través de las texturas, volúmenes y sonidos de las piedras. En esta exposición de itinerancia adaptada al espacio de la Casa de Moneda, Nu Díaz se ha inspirado en el paisaje y en las rocas características del entorno del propio edificio, estableciendo un diálogo interactivo con los diferentes espacios que comprende. La exposición ocupará diversas estancias del edificio industrial del siglo XVI, así como sus patios y el propio Jardín del Rey.

Una gran roca de granito de unos 12.000 kilos nos da la bienvenida y representa la puerta de entrada y salida a la piedra. Esta escultura es a su vez la primera de las piezas creadas expresamente para el espacio de la Casa de Moneda.

La exposición presenta obras originales (conjuntos escultóricos, dibujos con pigmentos naturales, entre otros formatos) creadas en contacto con el territorio y originadas en una reflexión sobre la naturaleza y la relación con los espacios creados por el hombre, entre ellos el propio edificio de la Casa de Moneda. Precisamente, la singularidad del edificio ha inspirado otra de las obras, El Observador, formada por un conjunto escultórico de 12 piedras originarias de la Casa de  Moneda, con las que se construyó el edificio y que la artista recupera para esta exposición, como auténticos testigos de la historia.

Los patios del recinto acogerán una interpretación del mar de trigo de los campos que abrazan la ciudad. Este conjunto escultórico está compuesto por 360 piezas de piedra que representan los trigales en sus diferentes etapas.

Además, el Jardín del Rey albergará una instalación de piezas, creadas también expresamente para el espacio, como son: AlimentumPez y Moneda Mineral*.