VIVE DISFRUTANDO

Ilustres de nuestra provincia XI (Miguel Delibes)

Ven de la mano de VIVE DISFRUTANDO, tenemos cien motivos para ir por El camino, cien motivos para mirar a través de la vida, y de los maravillosos escritos de Miguel Delibes. Ven, conversemos un tiempo con él, como hizo su personaje de ficción, Carmen Sotillo, en Cinco horas con Mario. Ven, aprovechemos que La sombra del ciprés es alargada, para sentarnos, cerca de la entrada del Campo Grande, junto a la escultura que muestra su figura de cuerpo entero. Seguro que nos dice: “hace cien años descubrí la luz en mi Valladolid, y hace diez dejé de caminar por sus calles, y todo fue tan rápido como si solo hubiera vivido Un año de mi vida”.
Nuestro vecino, Doctor en Derecho, Catedrático de Historia de Comercio, logró enraizarse en la tierra Castellana, logró libar de su humus novelas y cuentos, utilizó el lenguaje rural de sus gentes, y mostró múltiples matices de sus costumbres. Conocía el entorno de los Cotos de caza, tan bien, que escribe El diario de un cazador, y retoma a su personaje, Lorenzo, en Diario de un jubilado, para censurar, mientras pasea por los páramos con su escopeta, la falsedad y el materialismo de nuestro mundo. Mostró como nadie los planteamientos oportunistas de los políticos en El disputado voto del señor Cayo, dibujó la ancestral sabiduría de los campesinos con humanidad; se posicionó del lado de Los santos inocentes, los marginados, de los obligados a someterse a un amo a cambio de una vida miserable.
Delibes, quizá no tuvo Madera de héroe, pero escribía como los dioses, y se lo reconocieron en vida con numerosos premios; afortunadamente, en esto, no fue El príncipe destronado. Su decir, en Las guerras de nuestros antepasados, destiló una finísima crítica, y con El hereje mostró la agitación política y religiosa del Valladolid de la época de Carlos I. Quizá, en algún momento, tuvo una crisis creativa, aunque es difícil imaginarlo, pero, si la tuvo, logró vencerla gracias a una Señora de rojo sobre fondo gris.
Es fácil sentirse orgullo de este hombre bueno, miembro de la Real Academia Española de la Lengua. Nuestro homenaje es pequeño, porque él siempre vivirá como un referente en la literatura. Nosotros, sus vecinos, le recordaremos gentil y fértil, como son los trigales castellanos.

Escrito por María del Carmen González Sanz (Maika) para el Prólogo de la edición nº 18 de VD, dic’20-ene 2021.

https://www.bubok.es/autores/Maika62

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