VIVE DISFRUTANDO

Ilustres de nuestra provincia XV (Bailarín Vicente Escudero)

VIVEDISFRUTANDO quiere traerte la alegría del arte escénico con el “BAILARÍN VICENTE ESCUDERO”. Sí, todo con mayúsculas, porque su oficio artístico va indisolublemente unido a su nombre. Teorizaba la danza con la misma pasión que la bailaba. Hacía piruetas de ilusiones y el público se impregnaba de su elegancia varonil, porque él abogaba por “la sobriedad y la hombría bailando”. Era polifacético y embajador de su Valladolid natal, llevando a gala su genialidad de bailarín, y el arte de cantaor y actor por el mundo.

Nació en el barrio de San Juan, en octubre de 1888, en el seno de una familia humilde. Fue el segundo de trece hermanos, y su padre no veía con buenos ojos su temprana afición al baile. Vivió 92 años, y era de su gusto decir: “yo no anduve a gatas, porque nací derecho y con los brazos en alto”.
Aprendió observando, zapateando en las calles, en las tapaderas de las alcantarillas para amplificar el sonido de sus tacones, y después se ganó la vida bailando en cafés, para zambullirse en su adolescencia en las cuevas del Sacromonte y el Albaicín granadino para aprender de la experiencia y la vida de los gitanos. Silencios, posturas, gestos, un sinfín de lecciones impagables, y se atribuyó el nombre de “bailarín gitano”, como agradecimiento hacia ellos, y para dar mayor exotismo a su baile. Se sintió toda su vida orgulloso de “(…) ser gitano de adopción con un cuarterón de sangre gitana y tres de castellano viejo”.
Trabajó con una pasión incansable su faceta autodidacta, sus primeros años fueron muy duros, se quejaba de que llegaba a dar 18 funciones diarias a cambio de 14 reales. Pero con su tesón, Vicente Escudero, dignificó el baile flamenco y lo paseó por los más prestigiosos escenarios del mundo. Interpretó El amor brujo de Manuel de Falla en París y Estados Unidos. Fue un personaje único y creativo, coreógrafo, conferenciante, flamencólogo, escritor, pintor vanguardista, diseñador, cantaor y cineasta.

Una estatua de cuerpo entero zapatea cada día la luz de Valladolid. Si caminas por el Paseo de Recoletos, junto al Campo Grande, le verás bailar sobre el agua de una fuente pintando el arte, haciendo resplandecer la hondura misteriosa del flamenco y de la vida.

Escrito por María del Carmen González Sanz (Maika) para el Prólogo de la edición nº 22 de VD, ago-sep 2021.

https://www.bubok.es/autores/Maika62

 

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