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Utopía rural: PALABRAS Y COSAS en la obra de Miguel Delibes

El día 17 de octubre se cumplirán 100 años del nacimiento de Miguel Delibes, el escritor castellano y sobrio que predijo la agonía del planeta en que vivimos. Sin embargo, cuando Delibes describió la desproporcionada incuria que había provocado tal desastre, éste ya existía y había hecho estragos: el desequilibrio no solo se percibía en las tierras sobreexplotadas o en los mares desastrosamente sucios sino en la mentalidad del género humano que había subvertido cualquier asomo de sensatez para imponer unos valores egoístas con una prepotencia nunca vista. El destino de toda la humanidad pasó así a depender de muchos inconscientes y de unos pocos malvados.
Hace muchos años, al hacer un breve comentario sobre la novela El hereje, de Delibes, escribí que los seres humanos, acostumbrados a escuchar relatos sobre nuestra propia especie, nos solidarizamos inmediatamente -por costumbre o por mimetismo- con los protagonistas de esos relatos que no son capaces de vencer a su propio destino; nos compadecemos asimismo de aquellos a quienes la ignorancia, la tiranía o la intransigencia niegan el derecho a expresar libremente sus ideas. Lo que engrandece al ser humano frente a otras especies es su capacidad para dar valor a aquello que le daña. La diferencia entre naturaleza y cultura está ahí precisamente. Sólo al hombre se le ocurriría destruir el propio nido en el que habita, como recordó el mismo Delibes al escribir sobre ese mundo agonizante; sólo en la mente del ser humano cabría el pensamiento de matar a su semejante por miedo a que no piense como él. En la inocencia de Minervina Capa, la dulce y atractiva nodriza que aparece y desaparece de la vida de Cipriano como las hadas de los cuentos, está la contradicción de una raza que nutre a sus criaturas para después acompañarlas mansamente al quemadero.

Miguel Delibes Setién (1920-2010)

La exposición “Utopía rural” que se inaugura en el centro e-lea “Miguel Delibes” de Urueña no es un recuerdo nostálgico de un pasado mejor o peor. Es la constatación de que sin palabras y sin los objetos que acompañan a esas palabras el individuo no es más que una contingencia.
Hay cerca de 290.000 palabras en la lengua española. De ellas, una persona normal usa en sus expresiones coloquiales cerca de 300. Cada palabra de un lenguaje tiene su propio ámbito y su propia historia, y evoluciona según la frecuencia con que es usada. Miguel Delibes advirtió sabiamente hace muchos años que determinadas palabras de sus novelas (en esta exposición se han seleccionado más de cien de esos vocablos) desaparecerían pasado el tiempo sin ser sustituidas por otras, del mismo modo que los objetos que designaban serían comidos por el polvo y la herrumbre. Sin embargo, acertó en el modo de poner remedio al olvido total y las incluyó inteligentemente en sus obras aprovechando un sistema inventado un siglo antes por los neogramáticos alemanes. A Delibes le interesaba lo que estaba vivo en la palabra, es decir su significado, más que los aspectos fonéticos. Y le apasionaban más quienes decían esas palabras que los sonidos mismos con que se pronunciaban.
Esta exposición es un viaje por el lenguaje delibeano, a través de sus novelas, para ir al encuentro de objetos cotidianos que adornaron las vidas de tantos de nuestros antepasados. “En mis novelas y relatos sobre Castilla lo único que pretendo es llamar a las cosas por su nombre y saber el nombre de las cosas”, decía el escritor a César Alonso de los Ríos en Conversaciones con Miguel Delibes. Las palabras y las cosas unidas en la obra del gran escritor vallisoletano.

Escrito por Joaquín Díaz para la edición nº 16 de VD, ago.-sept 2020.

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